lunes, 1 de septiembre de 2014

No te detengas

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, 
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. 
No te dejes vencer por el desaliento. 
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, 
que es casi un deber. 
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. 
No dejes de creer que las palabras y las poesías 
sí pueden cambiar el mundo. 
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. 

Somos seres llenos de pasión. 
La vida es desierto y oasis. 
Nos derriba, nos lastima, 
nos enseña, 
nos convierte en protagonistas 
de nuestra propia historia. 
Aunque el viento sople en contra, 
la poderosa obra continúa: 
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, 
porque en sueños es libre el hombre. 
No caigas en el peor de los errores: 
el silencio. 

La mayoría vive en un silencio espantoso. 
No te resignes. 
Huye. 
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo", 
dice el poeta. 
Valora la belleza de las cosas simples. 
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, 
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. 
Eso transforma la vida en un infierno. 
Disfruta del pánico que te provoca 
tener la vida por delante. 
Vívela intensamente, 
sin mediocridad. 

Piensa que en ti está el futuro 
y encara la tarea con orgullo y sin miedo. 
Aprende de quienes puedan enseñarte. 
Las experiencias de quienes nos precedieron 
de nuestros "poetas muertos", 
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros: 
Los "poetas vivos". No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...


Walt Whitman

martes, 1 de enero de 2013

Tú tienes lo que busco


Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,tú lo tienes.

El puño de mi corazón está golpeando, llamando.

Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.

Te agradezco al aire.
Eres esbelta como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.

Nunca he amado a una mujer delgada
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.

Por eso estoy a tu puerta, esperando.

Jaime Sabines

lunes, 17 de diciembre de 2012

¿Qué veré que me contente?

Desde que una vez yo miré,
señora, vuestra verdad,
jamás por mi voluntad
los ojos de vos quité.
Pues sin vos placer no siente
mi vida, ni lo desea,
si no queréis que yo os vea,
¿Qué veré que me contente?

Luis de Camoes

Madrigal

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿Por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira
porque no parezcáis menos hermosos,
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

Gutierre de Cetina

Canción

Amor, yo nunca pensé
aunque poderoso eras,
que podrías tener maneras
para trastornar la fe,
hasta ahora que lo sé.

Pensaba que conocido
te debía tener,
mas no pudiera creer
que eras tan mal sabido,
ni tampoco yo pensé,
aunque poderoso eras,
que podrías tener maneras
para trastornar la fe,
hasta ahora que lo sé.

Rey Don Juan II de Castilla

jueves, 13 de diciembre de 2012

Duda amorosa

Si por una cosa rara
dos corazones tuviera,
en uno Filis entrara,
en otro a Doris pusiera,
y allí a las dos contentara.

Pero si uno solo tengo
no podré darlo a ninguna,
porque luego me detengo
en que si lo doy a una
al rigor de la otra vengo.

Darlo a las doses buscar,
si se examina despacio,
guerra en que siempre han de estar;
porque en un solo palacio
dos no pueden gobernar.

Qué hacer en tal confusión
no alcanzo; mas si supiera,
que no había de haber cuestión,
sin duda a cada diera
la mitad del corazón.

Así una vez discurría,
y amor, que en mi pecho estaba,
en lo interior me decía
que si a dos darlo pensaba,
a ninguna lo daría.

Que es la ley la más oportuna,
aunque de un tan ciego dios,
que se quiera sólo a una;
porque aquel que quiere a dos
no quiere bien a ninguna.

Luego el corazón lo di
a Doris; y mal pagado,
al punto me arrepentí,
de que no lo hubiera dado
a Filis. ¡Triste de mí!

José Manuel Martínez de Navarrete

Pequeña carta al mundo

Los dientes de una ballesta
me tienen clavado el vuelo.
Tengo el alma desgarrada
de tirar, pero no puedo
arrancarme estos cerrojos
que me atraviesan el pecho.

Siete mil doscientas veces
la luna cruzó mi cielo
y otras tantas, la dorada
libertad cruzó mi sueño.
El Sol me hace crecer flores,
¿para qué, si estéril veo
que entre los muros mi sangre
se me deshoja en silencio?

No sabéis lo que es un hombre,
sangrando y roto, en un cepo.
Si lo supieseis vendrías
en las olas y en el viento,
desde todos los confines,
con el corazón deshecho,
enarbolando los puños
para salvar lo que es vuestro.

Si llegáis ya tarde un día
y encontráis frío mi cuerpo;
de nieve, a mis camaradas
entre sus cadenas muertos…
recoged nuestras banderas,
nuestro dolor, nuestro sueño,
los nombres que en las paredes
con dulce amor grabaremos.


Y si no nos cerráis los ojos
¡dejadnos los muros dentro!
que se pudran con el polvo
de nuestra carne y no puedan
ser nuevas tumbas de presos.

No sabéis lo que es un hombre
sangrando y roto, en un cepo.
Si lo supierais vendríais,
en las olas y en el viento,
desde todos los confines,
para salvar lo que es vuestro.

Si llegáis ya tarde un día
y encontráis frío mi cuerpo
buscad en las soledades
del muro mi testamento:
al mundo le dejo todo,
lo que tengo y lo que siento,
lo que he sido entre los míos,
lo que soy, lo que sostengo:
una bandera sin llanto,
un amor, algunos versos…
y en las piedras lacerantes
de este patio gris, desierto,
mi grito, como una estatua
terrible y roja, en el centro.


Marcos Ana