martes, 11 de diciembre de 2012

Rumor de espinas

Es imposible caminar sin piel sobre la tumba de mis sueños
cuando tus ojos siguen, aún, postrados en un recuerdo,
en una noche que me dejaste herrada en la piel.

Ahora podrás compartir, otra cama y otro orgasmo,
pero las marcas de mis labios son la hiel de tus odres,
y no podrás negarle que estuviste aquí, conmigo.

Siempre volverás a mí, estás atado a los ríos de mis piernas,
tu eres el rumor de espinas que nace en mi vientre,
el deseo que tengo oculto en un pozo de sal.


Elizabeth Narváez Luna

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